reflexiones

Un lugar de descanso

“Los doce pasos de A.A. nos piden actuar en forma contraria a nuestros deseos naturales… todos ellos desinflan nuestro ego. Cuando se trata de desinflar el ego, pocos pasos son más difíciles de practicar que el quinto. Pero ningún otro es más necesario para la sobriedad y la paz mental duraderas” (Alcohólicos Anónimos., Doce pasos y doce tradiciones).

Después de poner por escrito mis defectos de carácter, no tenía deseos de hablar sobre ellos, y decidí que era hora de dejar de llevar esta carga solo. Tenía que confesar esos defectos a alguien más. Había leído –y se me había dicho– que no podría mantenerme sobrio a menos que lo hiciera.

El quinto paso me daba un sentimiento de pertenecer, con humildad y serenidad cuando lo practicaba en mi diario vivir. Fue importante admitir mis defectos de carácter en el orden que se presentan en el quinto paso: “Ante Dios, antes nosotros mismos y ante otro ser humano”. Admitirlo ante Dios, tal como cada quien lo concibe, prepara el terreno para la admisión ante mí mismo y ante otra persona. Como lo describe la práctica del paso, una sensación de unidad con Dios y con mi prójimo me llevó a un lugar de descanso donde podía prepararme para los otros pasos hacia una sobriedad completa y llena de significado.

Alcohólicos Anónimos, Reflexiones diarias

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