LA ENFERMEDAD DEL ALCOHOLISMO

Alcohólicos Anónimos no define el alcoholismo de una manera formal, se podía describir como una compulsión física unida a una obsesión mental. El alcoholismo es una enfermedad que es progresiva y nunca se puede curar, pero al igual que muchas otras enfermedades, se puede detener.

O.M.S.

La Organización Mundial de la Salud tiene catalogada la Enfermedad del Alcoholismo en el epígrafe 303 ENFERMEDADES NO TRANSMISIBLES. Ha sustituido él termino ALCOHOLISMO por el de SÍNDROME DE DEPENDENCIA DEL ALCOHOL. “El alcoholismo es una enfermedad progresiva, incurable y mortal”.

PUBLICACIONES MÉDICAS

Prestigiosas publicaciones médicas como “HARRISON. Principios de Medicina” y “KELLEY. Medicina Interna” tratan el tema del alcoholismo.

Harrison

Decimocuarta parte: Enfermedades neurológicas

Sección Quinta: Alcoholismo y fármaco dependencia.

“El 90 % de las personas beben alcohol, entre un 40 y 50 % de los varones tienen problemas temporales inducidos por el alcohol, y el 10 % de los varones y entre el 3 % y 5 % de las mujeres presentan problemas generales y persistentes relacionados con el alcohol (alcoholismo). EL alcohólico típico tiene familia y trabajo; tan solo un 5 % encaja en el estereotipo de inadaptado.”

En el apartado referente al “Tratamiento o rehabilitación de los Alcohólicos”, menciona:

“Alcohólicos Anónimos es un grupo de ayuda mutua para recuperación de alcohólicos (hombres y mujeres que han dejado la bebida, incluso hace muchos años) que ofrece un modelo eficaz, mostrando que la abstinencia es posible, facilita un grupo de compañeros abstemios y hace posible la intervención en la crisis cuando aumenta el deseo de beber. Sea cual sea el tipo de programa de rehabilitación planificado, el alcohólico debería tener la posibilidad de unirse a Alcohólicos Anónimos.”

Kelley

Parte X: Neurología Sección 2ª: Trastornos del Sistema Nervioso.

Capitulo 470: EL alcoholismo y sus complicaciones neurológicas

“Define el alcoholismo como un transtorno caracterizado por patrones persistentes y progresivos de conducta anormal de búsqueda de alcohol, que con el tiempo, producen tolerancia y dependencia psicológica y fisiológica.”

Capitulo 492: Enfoque del paciente alcohólico

“El antecedente de contacto previo con Alcohólicos Anónimos (AA) se asocia con un pronostico favorable; por lo tanto, se debe dar la posibilidad a todos los pacientes la posibilidad de unirse a un grupo de AA como grupo de ayuda prolongado”.

El alcoholismo y sus efectos

(Literatura 24 Horas)

No es inventar el hilo negro reconocer que en algunas ocasiones, incluso viejos militantes de ALCOHOLICOS ANONIMOS confunden los términos, aunque éstos dentro de la literatura aparecen claros. A la enfermedad del alcoholismo se le conoce por el nombre de su síntoma principal. Es un término genérico con el que se denomina esta misteriosa enfermedad: enfermedad del alma, enfermedad de la personalidad, enfermedad del espíritu.

Efectivamente, el alcoholismo es una de las enfermedades más complejas, crueles e insidiosas que azotan a la humanidad: ENFERMEDAD INCURABLE, PROGRESIVA Y MORTAL.

Alcohólico es aquella persona que ha perdido la habilidad para manejar sus tragos. A finales del año de 1934, el doctor William Silkworth desarrolló la teoría de que el alcohólico padece una verdadera alergia al alcohol, es decir, la acción del alcohol en nosotros, los enfermos alcohólicos, es la manifestación de una alergia; el fenómeno del deseo imperioso de beber alcohol sólo se presenta en nosotros, alcohólicos problema. O sea, ningún enfermo por alcoholismo puede usar sin peligro el alcohol.

El principal síntoma del bebedor problema es que, al hacer contacto con el alcohol, se despierta en él una verdadera compulsión por seguir bebiendo, un deseo imperioso ante el cual se empequeñece la voluntad y se pierde el sentido común.

El alcohólico es un ser desahuciado, condenado irremediablemente a morir por alcoholismo de cualquiera de las formas imaginables y crueles que provoca esta fatal enfermedad y, este desahucio, es el peor de todos los existentes: condena irremisiblemente al alcohólico, pero este enfermo, además, en su caída, en su paulatina degradación, daña a los seres que dice más querer. Impotencia frente al alcohol, frustración y resentimiento son comunes en el mundo íntimo del alcohólico. No es aventurado en tales condiciones afirmar la existencia de una contaminación neurótica que embarga a toda la célula familiar: madres desesperadas, esposas frustradas, hijos resentidos, todo ello constituye el drama cotidiano del enfermo alcohólico.

A pesar de que pueden existir opiniones en contra, y a sabiendas de que nadie es la voz pura de ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, muchos de nosotros establecemos como diferencia entre el bebedor problema y el que no lo es, que: EL BEBEDOR SOCIAL BEBE PARA GUSTAR DEL ALCOHOL Y EL ANEFERMO ALCOHÓLICO BEBE PARA EVADIRSE, enfatizando obviamente que el proceso compulsivo que se desata con la primera copa constituye definitivamente el síntoma más característico de esta enfermedad, es el denominador común más evidente, el famoso “YA ME PIQUÉ” de la jerga del borracho.

El Alcoholismo y los Alcohólicos

No hace mucho que el alcoholismo era considerado como problema moral. Hoy en día muchos lo consideran primordialmente como un problema de salud. Para el mismo bebedor problema el alcoholismo seguirá siendo siempre un asunto intensamente personal. El alcohólico que se dirige a A.A., a menudo hace preguntas que se refieren a su propio caso, a sus temores y a sus experiencias de mejorar su vida.

¿Qué es el alcoholismo?

Hay diversas y muy distintas interpretaciones del alcoholismo.

La explicación que parece más sensata a la mayoría de los miembros de A.A. es que el alcoholismo es una enfermedad, una enfermedad progresiva que no puede curarse pero que, al igual que muchas otras enfermedades, puede contenerse. Yendo aún más allá, muchos de los A.A. opinan que esa enfermedad es la combinación de una alergia física al alcohol y una obsesión por la bebida, sin tener en cuenta sus consecuencias, y que es imposible contenerla con sólo la fuerza de voluntad.

Antes de haber sentido la influencia de A.A., muchos alcohólicos que no pueden dejar de beber se consideran moralmente débiles o, en algunos casos, se sienten víctimas de algún desequilibrio mental. A.A. cree que los alcohólicos son más bien enfermos que pueden mejorar de su dolencia siguiendo un programa sencillo y que ha resultado eficaz para más de un millón de hombres y mujeres.

Una vez que el alcoholismo se ha apoderado de un individuo, no puede decirse que la víctima esté cometiendo una falta moral. En ese estado, el alcohólico no puede valerse de su fuerza de voluntad, porque ya ha perdido la facultad de decidir si usa el alcohol o si se abstiene de él. Lo importante, entonces, es hacerle frente a la enfermedad y valerse de la ayuda que se le brinda para combatirla. Debe además existir el deseo sincero de recuperarse. La experiencia ha demostrado que el programa de A.A. resulta eficaz para cualquier alcohólico que tenga sinceros deseos de dejar la bebida; generalmente no produce resultados para el hombre o mujer que no esté absolutamente seguro de querer dejar el alcohol.