logo

Creo que Dios me encontró, más que que yo lo haya encontrado. Fue algo similar a observar a un niño caminando; se cae una y otra vez, pero es mejor no intentar ayudarlo hasta que llegue a darse cuenta de que no puede hacerlo solo… y extienda la mano. Yo estaba en una situación en la que no tenía adónde dirigirme: era un punto de casi total desesperación. Entonces, y sólo entonces, actué honestamente, y con sencillez pedí a Dios que me ayudara. Vino a mí al instante, y pude sentir su presencia, tal como lo hago en ese momento.

Alcohólicos Anónimos, Llegamos a creer… (Cap. 3: “Oración”)

Movimiento Internacional 24 Horas Alcohólicos Anónimos
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.